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Fuga masiva de directivos de SOS en plena renegociación de la deuda
Javier Romera 9/11/2009 - 8:25 elEconomista.es
Dejan la empresa los directores del área de Internacional, Marketing, Administración y Área Corporativa. Pero esto podría no terminar aquí, ya que la crisis del grupo podría provocar la salida de cerca de 50 personas en las oficinas centrales.
Al presidente de SOS, Mariano Pérez Claver, se le acumulan los problemas. La fuerte crisis que atraviesa el grupo alimentario, con unas pérdidas brutas en los nueve primeros meses del año de 134 millones de euros, está provocando una salida masiva de directivos.
Según han confirmado fuentes financieras, en los últimos días han abandonado la compañía Endika Sánchez, director general del Área Corporativa y el ejecutivo que pilotó la empresa tras la salida de los hermanos Salazar; Antonio Murillo, director general administrativo y responsable financiero del grupo hasta el pasado mes de septiembre; Javier Moreno, director general del Área Internacional y José Luis Ramírez, director de Marketing.
Y todo indica, además, que no serán los únicos. De acuerdo con las fuentes consultadas, la delicada situación por la que atraviesa la empresa, que ha presentado además un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en todas sus fábricas, podría acabar provocando la salida de hasta 50 empleados y mandos intermedios del área corporativa, en las oficinas centrales de Rivas (Madrid).
El grupo explica que estos cambios obedecen a una reorganización de la cúpula directiva y al nombramiento el pasado 1 de septiembre de cuatro nuevos directores generales, que asumirán responsabilidades directas sobre los distintos mercados en los que opera.
Como dijo Miguel Hernández:
...
VALIENTEMENTE SE ESCONDEN
GALLARDAMENTE SE ESCAPAN
...
En su obra LOS COBARDES
¿DONDE ESTA SU RESPONSABILIDAD?
Un estudio desvela que el mal humor facilita la toma de decisiones
Agencias - Madrid - 06/11/2009
Estar de mal humor y ser un gruñón son buenos síntomas y hacen pensar con más claridad, según un último estudio australiano publicado en Science, que investiga las emociones. Así, indica que en contraste con las personas que parecen siempre felices, las de ánimo miserable son mejores a la hora de tomar decisiones en la empresa y son menos crédulas.
"Mientras la jovialidad fomenta la creatividad, la melancolía facilita la atención y el pensamiento reflexivo", ha añadido el investigador y psicólogo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, que ha dirigido el estudio, Joe Forgas.
Este experto afirma que una persona irritable puede lidiar con situaciones más estresantes que un individuo feliz, por la forma en la que el cerebro "promueve estrategias de procesamiento de información".
El estudio también concluye que los individuos tristes son mejores exponiendo sus ideas a través de argumentos escritos. A juicio del psicólogo, esta situación muestra que "un humor moderadamente negativo puede en realidad promover un estilo de comunicación más concreto, armonioso y exitoso". También asegura que el mal tiempo aclara ideas.
EN MI CASO TIENE RAZON, CUANDO ESTOY DE MAL HUMOR TOMO DECISIONES MUY RAPIDO...
ESO SI DEL 90% DE ESAS DECISIONES ME ARREPIENTO A LOS DIEZ MINUTOS
Trabajar puede ser tan perjudicial para el corazón como el tabaco
La organización de las tareas influye en las dolencias cardiovasculares casi como los cigarrillos
ANA MACPHERSON | Barcelona | 06/11/2009 | Actualizada a las 03:08h | Ciudadanos
Trabajar sin ninguna influencia sobre la tarea o la forma de hacerlo, estar aislado o sin recompensa económica y personal adecuada destruye tanto que provoca enfermedad. Los llamados factores de riesgo psicosocial empiezan a ser relevantes. En Francia han llegado a su momento culminante con los suicidios de France Télécom, que pusieron en evidencia prácticas de organización del trabajo manifiestamente poco saludables. A raíz de ese caso, el Gobierno francés ha insistido en una exigencia que atañe a todos los países europeos: es responsabilidad de las empresas que el trabajo no sea peligroso para la salud de sus trabajadores. Y en España, donde oficialmente casi ni hay cáncer debido a causas laborales, donde la salud laboral es casi exclusivamente accidentes, varios miles de empresas, en cambio, han empezado a evaluar esos riesgos psicosociales.
"La discrepancia entre la exigencia propia de un trabajo y el control que se tiene sobre el mismo, por ejemplo, aumenta la mortalidad cardiovascular en un 120%. Es una evidencia probada", indica el doctor Salvador Moncada, del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (Istas). "Aunque los datos son discutibles, se calcula que el 21% de la mortalidad cardiovascular es atribuible a problemas laborales. Es casi como el tabaco" (responsable del 29% de las muertes por enfermedad coronaria).
El segundo grupo de enfermedad que crece en relación con esos desequilibrios en el trabajo es la depresión y otros sufrimientos mentales. "Cuando el entorno es estresante, también sabemos que aumenta el consumo de alcohol y se vuelve a fumar", indica la doctora Lucía Artazcoz, experta en salud laboral de la Agencia de Salut Pública de Barcelona.
La mala vida que conllevan ciertas prácticas laborales, de las que todos los estudiosos abominan pero que se utilizan de forma extensa desde hace años, depende básicamente de la consideración. Del respeto. Del tener en cuenta que los empleados son personas con capacidad de crear y aprender y con necesidad de planear su futuro. Por eso para los expertos, el problema no son en sí las horas, las tareas o la variabilidad, sino su desequilibrio con las expectativas, la autonomía, el apoyo del grupo, las compensaciones...
¿Muchas horas? "No provocan sufrimiento ni enfermedad si las decide uno y el resultado valió la pena. Impactan negativamente si se hacen obligadamente, porque no hay más remedio, porque uno se acaba de divorciar y hay una hipoteca y dos hijos… y se queda sin más vida que el empleo", explica Lucía Artazcoz.
¿Movilidad?
Puede ser una oportunidad de conocer otro lugar. Incluso una nueva experiencia familiar. Pero ha de compensar y tener un mínimo equilibrio entre el esfuerzo de moverse (dejar otra casa, vida personal, un entorno conocido) y lo que se recibe (sueldo, perspectivas profesionales). "Moverse en sí, a pesar de la buena prensa de la palabra movilidad, es más bien un perjuicio para la salud. Se pierde el entorno que se conoce, la familia y los amigos que dan apoyo, las raíces, la seguridad, el equilibrio familiar", describe Lucía Artazcoz. Por eso enferma a quien sin desearlo ni convenirle se le impone –a veces un viernes por la tarde y por correo electrónico– un traslado a 400 kilómetros de su casa sólo a cambio de seguir trabajando. Los suicidios de la compañía francesa, antes pública y ahora jugándose un sitio a dentelladas en el mercado más feroz actual, el de las telecomunicaciones, "son un síntoma extremo de la hiperflexibilidad", en palabras de Francisco Longo, director del Instituto de Dirección y Gestión Pública y profesor de Dirección de Recursos Humanos en Esade. El fondo de lo que ocurre "tiene que ver con lo que ya ha desaparecido y lo que aún no se ha construido del todo", reflexiona Longo.
Por un lado, ha desaparecido el tiempo como valor positivo. Tradicionalmente las empresas a las que uno aspiraba, donde se quería trabajar, ofrecían un lugar donde ejercer la profesión, donde hacer carrera. El tiempo era un factor a favor. Con ese aprendizaje uno podía tener más control sobre su futuro. "Hoy el factor tiempo es un enemigo, juega en contra, nos habla de envejecimiento, obsolescencia y, por lo tanto, incertidumbre", resume Longo. Sobre ese fondo se despliega otra gran contradicción: "La empresa necesita para triunfar mayores dosis de compromiso que antes, necesita como nunca la implicación, tener todo el talento a su disposición, pero a cambio da menos que nunca. Es una paradoja de nuestro tiempo", indica el profesor de Esade. A su juicio se han añadido desequilibrios innecesarios en las prácticas de recursos humanos. "Para conseguir el equilibrio hay que manejar la flexibilidad y la movilidad con dosis adecuadas de estabilidad y certidumbre". Restablecer un contrato entre lo que se da y se pide, que si hoy no se puede garantizar estabilidad en el empleo, quien entregue su talento sepa que a cambio su valor de mercado será muy alto, que siempre será empleable. "Ese mecanismo de equilibrio obligaría a tratar a los trabajadores como personas, a recuperar una visión humanista de las empresas", concluye.
La doble carga, la laboral y la familiar, es uno de los riesgos psicosociales más acusados entre mujeres , junto con un control bajo sobre sus tiempos de trabajo (un horario variable e imprevisible genera en esos casos una gran angustia) y las escasas posibilidades de desarrollo.
Entre hombres, afecta especialmente que su tarea tenga mucha exigencia sensorial o cognitiva (precisión, mucha atención) y el control escaso sobre sus tiempos de trabajo. Destaca tanto en hombres como mujeres una baja integración en la empresa, algo muy común en los empleos precarios en los que se han de mover sobre todo los jóvenes.
Factores de riesgo
Exigencias
"¿Tiene que trabajar muy rápido? ¿Tiene tiempo de llevar al día su trabajo? ¿Le cuesta olvidar los problemas de trabajo? ¿Su trabajo requiere que esconda sus emociones? ¿Requiere mucha concentración? ¿Que se calle su opinión?". Son algunas de las preguntas de los tests (en este caso el Cuestionario Psicosocial de Copenhague) de evaluación de riesgos psicosociales que intentan detectar si la exigencia de una tarea es excesiva. También incluyen el peso de la doble presencia, en casa y en el trabajo.
Capacidad de control
El nivel de autonomía al realizar la tarea, la posibilidad de aplicar en ella los propios conocimientos y de desarrollar habilidades es el segundo pilar sobre el que se asienta el trabajo saludable. Según los estudios de riesgos psicosociales, la ausencia de iniciativa, de posibilidad de aprendizaje de cosas nuevas, la monotonía, el no encontrar ningún sentido a la tarea que se hace o no poder decidir sobre el momento de descanso enferman.
Apoyo social
Los compañeros, la competitividad, la colaboración, el estímulo positivo o negativo de los superiores inmediatos, el trabajar aislado, el recibir información con suficiente antelación de los cambios que afectan al futuro particular de cada uno, todo ello influye en el bienestar laboral y en la salud. Prácticas como la de no permitir a los jefes de equipo permanecer más de tres años seguidos en el puesto para no crear vínculos personales (utilizado en France Télécom) han resultado devastadoras.
Compensaciones
El concepto compensación incluye el salario –adecuado al esfuerzo–; el reconocimiento y la valoración de la tarea hecha; el control del estatus; la certeza sobre el futuro como trabajador en esa empresa; las perspectivas de promoción; el respeto, la propia estima, el trato justo. El desequilibrio entre lo que se da y se recibe es una de las grandes fuentes de malestar. Este apartado reúne aquellas variables que interfieren en el control del propio futuro.
Incertidumbre
La inquietud que da la falta de información sobre la propia empresa, los cambios de tarea sin formación adecuada o las modificaciones de los horarios contra la voluntad del afectado siembran de incertidumbre la vida de los trabajadores y dan lugar a otra de las dolencias laborales: ansiedad y depresión.
ME VOY A EVITAR EL CHISTE FACIL ENTRE LA CRISIS, EL PARO Y LA SALUD.
PERO LA VICEPRESIDENTA SEGURO QUE TOMA NOTA
Bruselas retrasa hasta 2011 la recuperación de España, frenada por el desempleo
04.11.09 - DV. La Comisión Europa arrojó ayer un jarro de agua fría sobre la economía española, para la que prevé aún dos años muy duros con una tasa de paro creciente, que alcanzará el 20,5% en 2011, el doble de la media de la zona euro y de la UE-27. Será en ese momento, no antes, cuando comience una ligera y aún incierta recuperación, con un repunte del producto interior bruto (PIB) del 1%, lo que deja al país a la cola de un tren que los grandes rivales cogerán un año antes.
El comisario Joaquín Almunia presentó las Previsiones de Otoño de la Comisión Europea, que revelan la exposición de España a su gran problema estructural: el empleo. El informe estima una tasa de paro del 17,9% en 2009, que ascenderá al 20% un año después y que, si no cambia el escenario o se toman medidas urgentes, seguirá creciendo. Y entre los riesgos destaca la eliminación parcial de devoluciones fiscales -en alusión a los 400 euros- y los aumentos del IVA, decididos por el Gobierno español.
ESTAMOS TONTOS O ¿QUÉ?, EL DESEMPLEO SERÁ UN EFECTO DE LA CRISIS... Y NO SU CAUSA.
ESTOY DE ACUERDO EN MEDIR LA CRISIS POR TASA DE DESEMPLEO Y NO POR PIB U OTROS INDICADORES MACROECONÓMICOS, PERO DE AHÍ A DECIR QUE SE VA HA RETRASAR LA RECUPERACIÓN PORQUE HAY DESEMPLEO ALTO...
ADEMÁS:
¿Por qué Alemania no crea paro?
Éste es el nuevo milagro: el derrumbe económico de Alemania es el más estrepitoso de todos los países grandes de Europa. Y sin embargo, Alemania no crea paro.
XAVIER VIDAL-FOLCH 18/06/2009 en elpais.com
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Hay varias medidas que explican ese milagro alemán. Sobre todo, dos. Una es la flexibilidad para efectuar reducciones de jornada en las empresas en crisis coyuntural de pedidos, el kurzarbeit, con apoyo del Estado. Se han acogido 1,5 millones de trabajadores, a una media de reducción de un tercio de jornada, lo que supone la salvación de casi medio millón de empleos a tiempo completo equivalentes. La otra, el aparcamiento o suspensión temporal de empleo: la empresa paga el 10% del salario y casi todo el resto, el Estado; el trabajador sigue en nómina pero sin más tarea que aprovechar el ocio para reciclarse. El periodo máximo empezó siendo de un semestre; desde la primavera puede llegar a 18 e incluso a 24 meses.
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A LO DICHO: PARECEMOS TONTOS...
NO SABEMOS, NO QUEREMOS O NO NOS PONEMOS DE ACUERDO NI PARA COPIAR LO QUE ES UNA BUENA SOLUCIÓN PARA OTROS.