jueves, 7 de mayo de 2009

¿SE ENTERAN DE ALGO?



Lo que está claro es que en España NO SABEN QUE HACER.

Se pasan el día esperando, para ver lo que hacen los americanos.

Para ejemplo el gráfico, todo el día Madrid subiendo, pero empieza New York y le siguen, como los borregos.
Lo que ya no tengo muy claro es base a qué vienen las fluctuaciones. Ya que en base a la economía real NO ES, eso seguro.
Al final del día si a los americanos les da por subir, algún LISTO nos vandrá contando que la economía en USA está mejor que aquí.
ANDA YA.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿Crisis económica? No, crisis de valores


Esteban Hernández.- 25/04/2009 06:00h
Lo que yace bajo las declaraciones de Aznar de esta misma semana, en las que apostaba por la eliminación del subsidio de desempleo, es una visión de la sociedad occidental extendida en ciertos sectores conservadores, según la cual nos habríamos malacostumbrado a vivir de un Estado demasiado protector. Así, sus medidas de cobertura social estarían generando ciudadanos indolentes que prefieren vivir del cuento antes que buscar trabajo. Y, según esas corrientes de opinión, serían tales personas las que estarían en la génesis de la crisis, en tanto no serían más que otra expresión de los males contemporáneos: la falta de esfuerzo, la tendencia al hedonismo, el no reconocimiento de la autoridad. Por eso hubo quienes creyeron que podían pedir créditos sin tener que devolverlos, quienes pensaron que podían mantener gratis su elevado nivel de gasto. Igualmente, hubo ejecutivos que, sabiendo las consecuencias para el conjunto financiero y social que iban a causar sus decisiones, sólo se fijaron en el tamaño de sus bonus. De modo que la crisis económica no sería otra cosa que la consecuencia última de una sociedad acostumbrada a las satisfacciones inmediatas y a la ausencia de responsabilidad.

Así es para el profesor Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de filosofía del derecho de la Universidad de A Coruña, quien subraya que, más allá de los abusos financieros que están en la base de esta crisis, “hay un problema profundo, que afecta a la cultura europea y occidental desde hace décadas, y es el de su modelo moral, en el que ahora predominan el relativismo y el hedonismo”. Coincide en el diagnóstico el diputado del PPJosé María Lasalle, quien señala como un síntoma evidente de ese decaimiento moral el hecho de que la cultura democrática actual “se haga girar exclusivamente sobre la teoría de los derechos. Cuando el presidenteZapatero sostiene que la sociedad española ha avanzado mucho se refiere a que ha progresado en el ejercicio de sus derechos. Pero una sociedad precisa también deberes. Para que el ejercicio de la libertad sea responsable se requiere que la persona asuma obligaciones consigo mismo y para con la sociedad”. Y que, además, las instituciones políticas y económicas sigan ese mismo camino y se muevan dentro de unos límites marcados, algo que, asegura Lasalle, no está ocurriendo. El resultado final de tanta irresponsabilidad es un entorno en el que “el deber se ha erosionado, el ejercicio de la autoridad se ha vuelto más frágil y en el que se ha debilitado la ejemplaridad”.

Mal ejemplo de las figuras públicas

Y ese es otro de los principales problemas de nuestro tiempo, ya que sus figuras más significativas han dejado de ser modelos a los que seguir: en lugar de auparse en el escalafón social a causa de sus méritos, quienes ocupan los lugares más visibles de nuestra sociedad no nos muestran cualidades positivas, sino que se limitan a hacer una mera exhibición del lujo y del poder. Como subraya Sánchez Cámara, es muy importante que “quienes ocupan puestos claves den buen ejemplo. Y no es que ahora no lo den, es que son ejemplares en el sentido negativo”.

Y es que esa degradación en la calidad de las figuras públicas no es sólo producto de la telebasura, sino que alcanza más allá de las celebrities. Como señala Lasalle, estamos viviendo en un “capitalismo del espectáculo en el que se hiperdimensionan los aspectos de menor peso moral e intelectual”. El resultado final es una perniciosa imagen del éxito, muy alejada de la de décadas anteriores: “el capitalismo, a través de su unión con la ética protestante, exigía del hombre de éxito una modestia en la proyección de sus atributos que hoy se ha perdido”. En definitiva, hemos pasado “del esfuerzo, del mérito y del trabajo como elementos condicionantes del triunfo a un contexto en el que sólo se reconocen el beneficio y la ganancia rápida y astuta”.

Actitudes que han erosionado en gran medida las instituciones comunes y que serían las causas últimas del contexto de crisis en el que nos movemos. Y en la medida en que esos valores ya no están presentes como referente último de una sociedad, habrían aparecido actores aislados y poderosos que con sus malas acciones habrían acabado dañando el conjunto. Pero eso no significa que el sistema sea en sí deficiente sino que, como afirma Sánchez Cámara, nos recuerda que “el mal siempre existirá y que el poder tiende por norma abusar; lo importante es conseguir dificultar o impedir tales comportamientos”. De ahí la importancia de imponer límites firmes.

Sin embargo, hay otra lectura, la acogida por la izquierda, que niega que estemos ante una crisis de valores. El problema es la incapacidad del conjunto para dotar de estabilidad a una sociedad en lo que sus actores más poderosos han cooptado la democracia parlamentaria liberal en su beneficio. Estaríamos, pues, ante una crisis de sistema. Esa es la lectura que extrae el profesor de ciencias políticas de la Universidad Complutense Jorge Verstrynge, para quien esta inculpación de actores aislados no sería más que una estrategia destinada a encubrir la falta de fundamentos del orden actual: “el sistema capitalista, sobre todo en su versión neoliberal, legitima la explotación descalificando sus excesos. De vez en cuando sanciona a alguien que ha ido demasiado lejos, como ha ocurrido ahora con Lehman Brothers, pero sólo para hacer creer que el sistema funciona bien”.

Para Verstrynge, la crisis no tiene nada que ver con consumidores ávidos de gastar que no se preocupan de las consecuencias de sus acciones, sino con el deterioro del empleo y de los salarios. “Si deslocalizas, puede que algunos empresarios ganen dinero, pero la masa salarial se contrae, creas paro y deprimes la demanda. Y, al final, la única posibilidad para la gente normal de adquirir bienes es recurrir a un endeudamiento creciente. Ahora mismo, las familias estadounidenses ya no ahorran nada de nada, porque no pueden”. En ese contexto, lo excesivo no ha sido el número de créditos solicitados, sino los riesgos que se tomaron al concederlos. Por eso no se puede responsabilizar ahora a quienes se endeudaron, “que son culpables, pero son sólo uno de los tres responsables. Las empresas hicieron lo que no debían y los gobiernos permitieron ese tipo de prácticas con la diferencia añadida de que ambos sabían lo que se venía encima”. Y en lugar de evitar los riesgos, incitaron al consumo: “la gente ha adoptado los valores que le han dejado adoptar”.

Sin embargo, Sánchez Cámara niega que tales disfunciones impliquen la necesidad de transformar radicalmente el sistema: “del mismo modo que nadie cuestiona la validez de la democracia porque se produzcan casos de corrupción, tampoco parece necesario volver del revés el sistema económico porque hayan fallado los controles. No creo que haya que refundar el capitalismo”. Abunda en esa dirección José María Lasalle, para quien más que cambiar de sistema, deberíamos regresar a los fundamentos del capitalismo, esos que apostaban por la existencia de límites económicos y morales. “El capitalismo no es especulativo y el beneficio inmediato nunca ha formado parte de su lógica. Cuando Locke fundamenta la propiedad lo hace a través del trabajo, que poseía una dimensión religiosa y moral en sus orígenes”. Lo esencial, en su opinión, es recuperar los valores de esfuerzo, mérito y trabajo; en la de Verstrynge, sin embargo, la solución no tiene que ver con los valores, sino con la toma de medidas nacionales e internacionales que cambien un sistema que no funciona.

martes, 5 de mayo de 2009

LA CRISIS



Amaral llevará a cabo las haurreskolas y Dragados la nueva recepción y ascensor de Portalea, mientras que las escaleras mecánicas de Isasi se adjudican a Tyssen
05.05.09 - A. E.

EIBAR. DV. La constructora de Aretxabaleta Amaral llevará a cabo la construcción de las dos haurreskola, en el colegio de Amaña y Virgen de Arrate, tras llevarse ayer la adjudicación de los proyectos comprendidos en el Fondo Estatal de Inversión. Se instalarán módulos prefabricados, diseñados especialmente para dar uso como servicio de guardería y las obras durarán seis meses. Según este plazo de ejecución, las nuevas guarderías se abrirán para el primer semestre de 2010 para ampliar la oferta de plazas de la haurreskola en Eibar. Ofrecerá 24 nuevas plazas en cada uno de los servicios y estarán gestionadas por el Consorcio Público de Haureskola.
El concejal, Arcadio Benitez (PSE-EE), explicó que «la adjudicación de los proyectos del Fondo Estatal habían pasado por dos exámenes diferenciados. Un primero aportó la calificación que ofrecería cada proyecto, en función del número de empleos a crear y ahora hemos adjudicado los proyectos en base al importe económico». Así, las escaleras mecánicas entre Ego-gain e Isasi, otro de los proyectos importantes, serán adjudicadas a la empresa Tyssen por 249.562 euros, tras la sesión celebrada. Otra obra como las nuevas pistas de padel de Unbe serán construidas por Vías y Construcciones por importe de 659.178 euros.
Un total de 38 constructoras se habían presentado al concurso convocado para la ejecución de quince proyectos diferentes. El presupuesto global de todas estas iniciativas ascendía a 4,8 millones de euros e incluyen desde pequeñas actuaciones a trabajos de gran envergadura. Todas estas obras se realizarán en los próximos meses y tendrán que estar culminadas para finales de este año, según los requisitos establecidos por el plan de ayudas económicas del Fondo Estatal. A partir de ahora se podrían poner en marcha de forma inmediata todas estas obras.
Urbanizaciones
La reurbanización de la explanada central de Txantxa Zelai es otra de las obras adjudicadas a Obegisa, con sede en Donostia, por importe de 594.913 euros. Con este proyecto se trata de renovar su pavimento, y se sustituirán las actuales baldosas por hormigón impreso, un material más resistente. En este caso, las obras tendrán que empezar después de las fiestas de San Juan. Otra de las actuaciones que se llevará a cabo es la instalación de un segundo ascensor en la casa de cultura Portalea y una nueva recepción, que se adjudica en 589.274 euros, a la empresa Dragados, para instalar un elevador dada la importante afluencia diaria de usuarios a este recinto. También se adjudicaron la reforma del parque de Sansaburu, adjudicado en 344.242 euros a Ursa. El frontón de Sansaburu recae en Urasa, de Luchana, por 344.242 euros y la rampa a Obegisa por 591.05 euros o la plazoleta de Tiburcio Anitua, en Amaña, por 264.800 euros a esta misma empresa.
Otras obras menores, serán diversos arreglos en el poliderportivo de Ipurua, adjudicados a Zut, de Arrankudiaga (Vizcaya). Otra empresa, Antzibar, llevará a cabo la instalación de nuevas escaleras de Asua-Erreka a Urkizu por importe de 110.000 euros. Finalmente, la barandilla y urbanización del solar de Alfa se adjudica a Amenabar por 236.124 euros, que viene construyendo los dos bloques de vivienda. Por lo que respecta a la renovación de asfaltados se ha adjudicado a Coprisa por 186.504 euros.

CAMBIO DE MODELO: ECONOMICO


Obama ata en corto a las multinacionales norteamericanas

José Luis de Haro (Nueva York)

Se acabaron los paraisos fiscales para empresas e individuos acaudalados. Gracias a las nuevas medidas de Barack Obama se ganarán cerca de 210.000 millones de dólares en la próxima decada.
A partir de ahora, las multinacionales norteamericanas y aquellos lumbreras con dinero que decidan evadir impuestos en paraisos fiscales fuera de EEUU, lo van a tener crudo. El presidente Barack Obama tiene previsto anunciar, una nueva normativa que frenará estas díscolas practicas y que podría llenar las arcas federales con 210.000 millones de dólares en la próxima década.
Esta decisión se lleva a cabo después de que buena parte de los estudios indiquen que cerca de 700.000 millones de dólares en ingresos empresariales del corporate estadounidense se han tributado fuera de los límites del país. Gracias al plan urdido por Obama y sus chicos, es decir, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, se transformará el trato legal que hasta ahora se ejercía sobre subsidiarios y otros esquemas usado por las compañías norteamericanas para pagar impuestos tanto en EEUU como en otros países desarrollados.
Por supuesto, aquellos ciudadanos adinerados que hasta ahora escondían sus ahorros en otros países como las Islas Caimán o aquellos que tienen cuentas bancarias en otros países también estarán en el disparadero. A partir de ahora estas personas deberán ofrecer información muchos más detallada y podrían enfrentarse a descomunales multas si no cumplen con sus responsabilidades fiscales.
"Tenemos un sistema roto que permite a la gente jugar con las leyes y evitar pagar impuestos sobre ingresos reales obtenidos en el extranjero", afirman desde la Casa Blanca.
El plan que anunciará Obama estará basado en dos partes. La primera pretende sumar 800 nuevos agentes federales al sistema para supervisar cualquier actividad sospechosa. Por otro lado, con el dinero que se consiga, alrededor de 210.000 millones de dólares, la administración Obama tiene previsto orquestar nuevas rebajas fiscales para las compañías estadounidenses que han cumplido la ley.

lunes, 4 de mayo de 2009

LA CRISIS


¿Te enfrentas a la crisis como una gacela, como un elefante o como un ratón?

“En época de safari hay que dormir con las zapatillas puestas porque cuando vienen los leones los que se salvan son los que van más rápido”, afirma José Luis Roces, vicerrector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Las que lo lograrán serán las gacelas, es decir, aquellas pymes locales que tienen cierto nivel de profesionalización.

La idea del zoológico empresarial pertenece al gurú David Birch. Estudia la manera que tienen las empresas de comportarse ante la crisis y divide a las organizaciones en tres grupos en función de su actitud: el de los elefantes, las gacelas o los ratones.
Las gacelas son el grupo que lleva "las zapatillas puestas" porque son pymes que tienen vitalidad y un cierto nivel de profesionalización. "Tienen profesionales que entienden de Marketing, de Finanzas y de Producción. Esto existe y ojalá no se pierda", explica Roces. Son empresas flexibles y con capacidades para la innovación, lo que les permitirá adaptarse al mercado y a los cambios que en éste se producen.
En segundo grupo corresponde a los elefantes, aquellas organizaciones que sobreviven a la crisis gracias a la ayuda de otros, concretamente del Estado o del capital financiero. Son empresas que adoptan una actitud mucho más conservadora y que no responden a los imprevistos por sí mismas.
El último grupo lo ocupan los ratones, que son aquellas empresas pequeñas que para enfrentarse a los tiempos difíciles encentran su solución en las asociaciones: la unión hace la fuerza.
"Después de la crisis hay vida"

La experiencia de los argentinos en crisis anteriores hace además que vean este crac mundial con optimismo: "Sabemos que después de la crisis hay vida" afirma Roces, aunque el ITBA destaca que para sobrevivir hacen falta líderes con distintos perfiles y competencias en función del tamaño de la compañía.
Así, las multinacionales, que necesitan ganancias a corto plazo, deben disponer de profesionales metódicos y disciplinados que se preocupen por las finanzas y que introduzcan estrategias corporativas y una visión internacional.
Por su parte, las empresas locales contarán con equipos autónomos preocupados por la comercialización, ya que su esfuerzo debe orientarse a medio plazo, fijándose en el crecimiento de las ventas. Por eso, los valores que más se demandarán serán los de las personas emprendedoras y flexibles, con iniciativa y perseverancia frente a los obstáculos.