martes, 12 de mayo de 2009

CAMBIO DE MODELO: EMPRESARIAL



12/05/2009 - 08:12 - A. MARCO

Los recortes de plantilla son el pan nuestro de cada día en esta recesión que amenaza con ser la mayor desde la Gran Depresión de 1929. Robert Half aconseja, no obstante, a las empresas no caer en errores banales de gestión para retener el talento en tiempos de crisis.

Esta consultora de personal estadounidense, con 60 años de experiencia, hace hincapié en comportamientos equívocos que influyen en el rendimiento del trabajador y en la productividad de la empresa. Entre ellos destaca no tratar bien a los empleados, dedicar más tiempo a los de menor talento, la rumorología, la falta de información o los recortes inadecuados.
La compañía, que cotiza en el Nasdaq, apunta que “si en condiciones normales no es fácil gestionar un equipo de trabajo, en periodos de inestabilidad económica como el actual la tarea se convierte en un auténtico reto. En esta situación de dificultad, la mayoría de las empresas están siendo ‘presionadas’ para conseguir similares resultados que en periodos de bonanza, pero con muchos menos recursos”.
En esta situación, Robert Half se pregunta “¿cómo hacer que sus empleados se sientan motivados para dar lo mejor de sí mismos si no hay posibilidad de incentivarles? ¿Cómo puede retener a sus mejores trabajadores en estas circunstancias? ¿Cómo puede afrontar la salida de la crisis y la llegada de tiempos mejores si los profesionales con más talento han abandonado la compañía por no haber sabido cuidarlos?”
Rafael Vidal, Director General de Robert Half en España, considera que las empresas deben evitar errores muy típicos para estar centrados en su eje principal de actividad y olvidarse de problemas colaterales. “Y lo más fundamental, conseguirán que sus empleados estén más contentos y fidelizados”, sostiene. Por ello, aconseja hacer creer que sus empleados deben sentirse afortunados por tener un trabajo
Asimismo, creo necesario dar por supuesto que sus empleados son capaces de saber lo que piensa. “Comuníquese abiertamente con su equipo de colaboradores; téngales al corriente de las realidades que afectan a su departamento o empresa, incluidas las económicas, y evitará perjudicar la relación profesional y laboral”, sostiene.
Ignorar los rumores es clave en tiempos de crisis o reestructuraciones. “Si no transmite las novedades que puedan producirse en su entorno de trabajo al personal a su cargo, este se informará en otras fuentes que podrían ser poco fiables”, explican en Robert Half.
La consultora también estima muy importante mostrar reconocimiento hacia su equipo, elogiarlo durante el trabajo diario, defenderlo cuando proceda, expecialmente con los empleados con más talento, no reducir el gasto en formación, no pensar que es lo mismo estar ocupado que ser productivo, no sacrificar la calidad del servicio y poner en marcha ideas brillantes sin esperar a la recuperación.

domingo, 10 de mayo de 2009

LA CRISIS



Se crearon bicicletas, grapadores, máquinas de coser ante la crisis del sector armero. La diversificación de productos trajo consigo la entrada en mercados internacionales.

10.05.09 - ALBERTO ECHALUCE

EIBAR. DV. Los antiguos eibarreses superaron las crisis económicas a base de inventar. Einstein también lo dijo, «sólo la innovación nos permitirá salir de la crisis». A esta tesis se aplicaron muy bien los industriales de Eibar que no tuvieron más remedio que estrujar la mente para crear nuevos productos.
El ejemplo más claro lo constituye la empresa eibarresa El Casco. En 1920 se fundó, en Eibar, la sociedad, cuya inicial actividad se centró en la producción de revólveres, destinados principalmente a la exportación. A partir de 1929, la crisis económica mundial obligó a a reconvertirse, lo que hizo que, a mediados de los años treinta, sus socios fundadores lanzaran al mercado la grapadora, diseñada por ellos mismos (Juan Solozábal y Juan Olive).
Otro producto que se piensa también que es de origen eibarrés es el afilalápices que llegó en 1945, creado por Ignacio Urresti. El primer modelo de éste tenía un peso de algo menos de kilo y medio, y parece una mezcla entre un molinillo de café y una cámara fotográfica de visor vertical.
Pero la salida de la crisis se logra, principlamente, a base de la diversificación de la industria, caso de Orbea y Cía y Gárate, Anitua y Cía (GAC), las empresas armeras más antiguas de Eibar, quienes junto a Beistegui Hermanos (BH) alcanzarían un importante renombre como fabricantes de bicicletas. No fueron las únicas, la Sociedad Cooperativa ALFA, que había sido creada por obreros socialistas locales para fabricar revólveres se inició en la producción de máquinas de coser siguiendo la pauta marcada por Olave, Solozabal y Cía, cambiando los revólveres por el material de oficina.
Todas estas empresas no abandonaron completamente la fabricación de armas cortas hasta después de la Guerra Civil. Incluso empresas como Unceta y Cía. de Gernika o Bonifacio Echeverría de Eibar que siguieron haciendo una fuerte apuesta por continuar en la fabricación de armas cortas, incrementando la calidad de sus productos y participando en los concursos oficiales de armas, se vieron obligados por la presión de las circunstancias a crear nuevas secciones de producción.
Junto a ellos, la fabricación de herramientas neumáticas, como picadoras, martillos o remachadoras permitía sacar adelante su cuenta de explotación, cuando el comercio de las armas daba su bajón. Balanzas de mostrador, fresas y espoletas para bombas en el caso de la primera, y grilletes en el caso de la segunda, eran otras de las producciones que se hacían frente para superar la crisis
Todo tipo de productos
El profesor Iñigo Goñi Mendizabal ha realizado un estudio para la UPV sobre nuestro origen industrial y demuestra fiel a las claras el carácter emprendedor de los eibarreses. «De todos modos, durante estos años se dieron también ejemplos de cierto dinamismo. Algunas empresas consiguieron penetrar en nuevos mercados hasta entonces casi desconocidos o relativamente abandonados como los Balcanes o Extremo Oriente. En este último caso fue significativa la importancia que adquirieron las ventas de las pistolas ametralladoras en el mercado chino a finales de la década de los veinte y primeros treinta", señala el historiadorm Igor Goñi Mendizabal.
La Guerra
El inicio del XIX no fue nada bueno para los antiguos eibarreses tampoco. Es la I Guerra Mundial la que saca a las empresas de la baja producción ante la fuerte demanda de armas. La cercanía de la industria armera vasca a la frontera francesa junto con el hecho deque su principal competidor, Lieja, fuera ocupado durante los primeros compases de la guerra por las tropas alemanas, facilitaron el acceso de los productores vascos a esta nueva demanda de origen militar.
Durante aquellos años se alcanzaron las mayores cotas de producción de la historia, destacando entre los países compradores Francia, que adquirió la mayor parte de las pistolas automáticas, seguida por Gran Bretaña, Italia y Rumania.
Según estos datos el total de las armas vendidas por los armeros eibarreses a los países en conflicto fueron 816.875 pistolas automáticas calibre 7,65mm y 779.714 revólveres de diferentes modelos y calibres, haciendo un total de 1.596.589 armas.
No obstante, estos datos, siendo significativos, no abarcarían el total de las ventas realizadas por la industria armera vasca durante aquellos años.
El arma protagonista de los increíbles niveles de producción alcanzados durante estos años fue la pistola tipo Eibar, también denominada Ruby por una de las marcas bajo las que se fabricó.
Se trataba de una pistola automática, copia de las Browning modelo 1903 y 1906, aunque con un mecanismo interno más sencillo, materiales más baratos y pequeñas modificaciones. Este tipo de pistola fue la que, a principios de la década, había generado diversos problemas de reclamación.

LA CRISIS



De los Toyos emplaza a la cooperativa a que la creación de empleo revierta en Eibar Se derriba parte del edificio Lambretta para construir otro de menor tamaño.

09.05.09 - FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

DV. La firma Eroski presentó ayer el proyecto que pone en marcha para el hipermercado que se encuentra entre la avenida Otaola y la calle Santaiñes. Con el inicio del derribo de parte del edificio Lambretta se da un paso en un proceso de siete años que da salida a unos locales que se encontraban en desuso. La construcción de un nuevo edificio de menor volumen que el actual permitirá una mejor urbanización de la zona y mejoras para la entrada y salida de vehículos con la creación de una rotonda.
El director de expansión de Eroski Alfonso Fernández Villacorta presidió el acto junto al alcalde Miguel de los Toyos y remarcó la importancia de un proyecto que supone una inversión de 15 millones de euros. Mikel Labayen fue el encargado de explicar un proyecto que arrancaba ayer con la demolición de una parte del antiguo edificio Lambretta. Este inmueble será derribado en parte, dejando en pie la parte correspondiente a la comisaría de la Ertzaintza y parte de la zona de talleres.
Finalizadas las tareas de demolición, en septiembre comenzará la construcción del nuevo edificio. Este tendrá una menor altura que el actual, lo que permitirá unas mejoras en el entorno. La zona actual de comercio se verá ampliada en esa misma altura hacia el edificio Lambretta, con lo que pasará de la superficie actual de 2.800 metros cuadrados a 6.700.
Sobre esta altura, se creará una planta de aparcamiento cubierto que contará con 190 plazas, adaptando esta oferta a la demanda que se prevé para un centro comercial de este tamaño. Finalmente, la terraza que se situará sobre estos aparcamientos será de uso público, «por petición expresa del Ayuntamiento» señaló Labayen. Este espacio que actualmente tiene 122 plazas crecerá para formar un aparcamiento en cubierta de 262 vehículos. Las previsiones de Eroski sitúan la inauguración del nuevo centro comercial para noviembre del año próximo.
«Una alegría»
Uno de los aspectos destacados con el crecimiento del hipermercado es la creación de 85 nuevos puestos de trabajo, pasando de los actuales 65 a 150. En este sentido, el alcalde Miguel de los Toyos aprovechó al acto para reconocer que «es una alegría para la ciudad. Emplazo a Eroski a que la mayoría de estos puestos puedan ser cubiertos con trabajadores de Eibar».
Los participantes recordaron también los esfuerzos llevados a cabo durante más de un lustro. La declaración de derribo del edificio no fue tarea sencilla en un edificio ocupado por diversas actividades y finalmente se llegó a unos acuerdos con el resto de propietarios. Eroski contaba con el antiguo hipermercado de Ipurua cuyas instalaciones se encontraban cerradas en la planta baja de este edificio desde la puesta en marcha del comercio actual.
Al margen de la actividad comercial, la zona contará con un mejor aprovechamiento de espacios. Una nueva rotonda se situará a la altura del nudo actual que sirve de acceso para vehículos al aparcamiento descubierto. Con ello se pretende mejorar el acceso de vehículos desde la avenida Otaola sustituyendo los cruces actuales.
Esto permitirá que el callejón que sirve de paso a los peatones desde la zona trasera de la comisaría de la Ertzaintza gane en anchura y pase a ser una zona abierta con zona verde. A esta altura se situarán también unos locales comerciales que aumentarán también el número de puestos de trabajo. Con el comienzo de los derribos el alcalde pidió disculpas por anticipado a los vecinos por las molestias que puedan causar y los responsables de Eroski recalcaron que el comercio no se cerrará a pesar de los trabajos.

jueves, 7 de mayo de 2009

¿SE ENTERAN DE ALGO?



Lo que está claro es que en España NO SABEN QUE HACER.

Se pasan el día esperando, para ver lo que hacen los americanos.

Para ejemplo el gráfico, todo el día Madrid subiendo, pero empieza New York y le siguen, como los borregos.
Lo que ya no tengo muy claro es base a qué vienen las fluctuaciones. Ya que en base a la economía real NO ES, eso seguro.
Al final del día si a los americanos les da por subir, algún LISTO nos vandrá contando que la economía en USA está mejor que aquí.
ANDA YA.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿Crisis económica? No, crisis de valores


Esteban Hernández.- 25/04/2009 06:00h
Lo que yace bajo las declaraciones de Aznar de esta misma semana, en las que apostaba por la eliminación del subsidio de desempleo, es una visión de la sociedad occidental extendida en ciertos sectores conservadores, según la cual nos habríamos malacostumbrado a vivir de un Estado demasiado protector. Así, sus medidas de cobertura social estarían generando ciudadanos indolentes que prefieren vivir del cuento antes que buscar trabajo. Y, según esas corrientes de opinión, serían tales personas las que estarían en la génesis de la crisis, en tanto no serían más que otra expresión de los males contemporáneos: la falta de esfuerzo, la tendencia al hedonismo, el no reconocimiento de la autoridad. Por eso hubo quienes creyeron que podían pedir créditos sin tener que devolverlos, quienes pensaron que podían mantener gratis su elevado nivel de gasto. Igualmente, hubo ejecutivos que, sabiendo las consecuencias para el conjunto financiero y social que iban a causar sus decisiones, sólo se fijaron en el tamaño de sus bonus. De modo que la crisis económica no sería otra cosa que la consecuencia última de una sociedad acostumbrada a las satisfacciones inmediatas y a la ausencia de responsabilidad.

Así es para el profesor Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de filosofía del derecho de la Universidad de A Coruña, quien subraya que, más allá de los abusos financieros que están en la base de esta crisis, “hay un problema profundo, que afecta a la cultura europea y occidental desde hace décadas, y es el de su modelo moral, en el que ahora predominan el relativismo y el hedonismo”. Coincide en el diagnóstico el diputado del PPJosé María Lasalle, quien señala como un síntoma evidente de ese decaimiento moral el hecho de que la cultura democrática actual “se haga girar exclusivamente sobre la teoría de los derechos. Cuando el presidenteZapatero sostiene que la sociedad española ha avanzado mucho se refiere a que ha progresado en el ejercicio de sus derechos. Pero una sociedad precisa también deberes. Para que el ejercicio de la libertad sea responsable se requiere que la persona asuma obligaciones consigo mismo y para con la sociedad”. Y que, además, las instituciones políticas y económicas sigan ese mismo camino y se muevan dentro de unos límites marcados, algo que, asegura Lasalle, no está ocurriendo. El resultado final de tanta irresponsabilidad es un entorno en el que “el deber se ha erosionado, el ejercicio de la autoridad se ha vuelto más frágil y en el que se ha debilitado la ejemplaridad”.

Mal ejemplo de las figuras públicas

Y ese es otro de los principales problemas de nuestro tiempo, ya que sus figuras más significativas han dejado de ser modelos a los que seguir: en lugar de auparse en el escalafón social a causa de sus méritos, quienes ocupan los lugares más visibles de nuestra sociedad no nos muestran cualidades positivas, sino que se limitan a hacer una mera exhibición del lujo y del poder. Como subraya Sánchez Cámara, es muy importante que “quienes ocupan puestos claves den buen ejemplo. Y no es que ahora no lo den, es que son ejemplares en el sentido negativo”.

Y es que esa degradación en la calidad de las figuras públicas no es sólo producto de la telebasura, sino que alcanza más allá de las celebrities. Como señala Lasalle, estamos viviendo en un “capitalismo del espectáculo en el que se hiperdimensionan los aspectos de menor peso moral e intelectual”. El resultado final es una perniciosa imagen del éxito, muy alejada de la de décadas anteriores: “el capitalismo, a través de su unión con la ética protestante, exigía del hombre de éxito una modestia en la proyección de sus atributos que hoy se ha perdido”. En definitiva, hemos pasado “del esfuerzo, del mérito y del trabajo como elementos condicionantes del triunfo a un contexto en el que sólo se reconocen el beneficio y la ganancia rápida y astuta”.

Actitudes que han erosionado en gran medida las instituciones comunes y que serían las causas últimas del contexto de crisis en el que nos movemos. Y en la medida en que esos valores ya no están presentes como referente último de una sociedad, habrían aparecido actores aislados y poderosos que con sus malas acciones habrían acabado dañando el conjunto. Pero eso no significa que el sistema sea en sí deficiente sino que, como afirma Sánchez Cámara, nos recuerda que “el mal siempre existirá y que el poder tiende por norma abusar; lo importante es conseguir dificultar o impedir tales comportamientos”. De ahí la importancia de imponer límites firmes.

Sin embargo, hay otra lectura, la acogida por la izquierda, que niega que estemos ante una crisis de valores. El problema es la incapacidad del conjunto para dotar de estabilidad a una sociedad en lo que sus actores más poderosos han cooptado la democracia parlamentaria liberal en su beneficio. Estaríamos, pues, ante una crisis de sistema. Esa es la lectura que extrae el profesor de ciencias políticas de la Universidad Complutense Jorge Verstrynge, para quien esta inculpación de actores aislados no sería más que una estrategia destinada a encubrir la falta de fundamentos del orden actual: “el sistema capitalista, sobre todo en su versión neoliberal, legitima la explotación descalificando sus excesos. De vez en cuando sanciona a alguien que ha ido demasiado lejos, como ha ocurrido ahora con Lehman Brothers, pero sólo para hacer creer que el sistema funciona bien”.

Para Verstrynge, la crisis no tiene nada que ver con consumidores ávidos de gastar que no se preocupan de las consecuencias de sus acciones, sino con el deterioro del empleo y de los salarios. “Si deslocalizas, puede que algunos empresarios ganen dinero, pero la masa salarial se contrae, creas paro y deprimes la demanda. Y, al final, la única posibilidad para la gente normal de adquirir bienes es recurrir a un endeudamiento creciente. Ahora mismo, las familias estadounidenses ya no ahorran nada de nada, porque no pueden”. En ese contexto, lo excesivo no ha sido el número de créditos solicitados, sino los riesgos que se tomaron al concederlos. Por eso no se puede responsabilizar ahora a quienes se endeudaron, “que son culpables, pero son sólo uno de los tres responsables. Las empresas hicieron lo que no debían y los gobiernos permitieron ese tipo de prácticas con la diferencia añadida de que ambos sabían lo que se venía encima”. Y en lugar de evitar los riesgos, incitaron al consumo: “la gente ha adoptado los valores que le han dejado adoptar”.

Sin embargo, Sánchez Cámara niega que tales disfunciones impliquen la necesidad de transformar radicalmente el sistema: “del mismo modo que nadie cuestiona la validez de la democracia porque se produzcan casos de corrupción, tampoco parece necesario volver del revés el sistema económico porque hayan fallado los controles. No creo que haya que refundar el capitalismo”. Abunda en esa dirección José María Lasalle, para quien más que cambiar de sistema, deberíamos regresar a los fundamentos del capitalismo, esos que apostaban por la existencia de límites económicos y morales. “El capitalismo no es especulativo y el beneficio inmediato nunca ha formado parte de su lógica. Cuando Locke fundamenta la propiedad lo hace a través del trabajo, que poseía una dimensión religiosa y moral en sus orígenes”. Lo esencial, en su opinión, es recuperar los valores de esfuerzo, mérito y trabajo; en la de Verstrynge, sin embargo, la solución no tiene que ver con los valores, sino con la toma de medidas nacionales e internacionales que cambien un sistema que no funciona.