lunes, 16 de agosto de 2010

Velarde ve «a la vuelta de la esquina el fantasma argentino»


El economista Juan Velarde, Premio Príncipe de Asturias, auguró ayer que España se en­camina a un periodo de «deca­dencia» económica, en el que tardará años en salir de la crisis si no se toman «medidas más enérgicas», y opinó que «el fan­tasma de Argentina está a la vuelta de la esquina».

Velarde se pronunció en estos términos en los cursos de verano que la Universidad Católica de Valen­cia celebra en Santander. Sub­rayó que España tiene un peso superior al de Grecia, por lo que si la crisis se acentúa en su economía, «arrastraría también a las instituciones alemanas e inglesas que le dieron ayuda».

A su juicio, España corre el ries­go de perder la convergencia con Europa «por no haberse preocupado» de aumentar su competitividad. «Hemos sido unos pedigüeños en la UE, en lugar de emprender acciones necesarias hace ya años para re­forzar las estructuras vincula­das a nuestro sistema producti­vo. Aquí se encuentra la raíz de nuestra falta de competitivi­dad».

Velarde demandó mayor recorte del gasto público, la re­forma laboral y una modifica­ción del Impuesto de Socieda­des, porque el actual «supone una carga tremenda para los empresarios». Noticia “El Correo”


Jordi

martes, 10 de agosto de 2010

¿Puede un ciclo recesivo catapultar la innovación?

Las recesiones no detienen la innovación, pueden acelerarla. Durante estos períodos los hábitos de los consumidores se revisan y los esquemas de conducta se rompen quizás en un grado mayor que cuando la economía crece. Una crisis siempre representa oportunidades de negocios. La caída en los ingresos no es igual para toda la gente. Para la mayoría, una recesión económica determina que sus ingresos caigan significativamente, pero para otros ese descenso es mínimo y, en ciertos casos, aumenta sobre el período anterior. Eso se refleja en el consumo. Si bien la mayoría invertirá mucho menos en nuevas viviendas o en autos, gastará más en entretenimientos o productos que generan gratificación. Algunos estudios internacionales muestran que un altísimo porcentaje de las compañías de más rápido crecimiento se originó en medio de recesiones.
-¿Cómo?
Es muy posible que el origen de la innovación migre de las grandes corporaciones a las Pymes e incluso a las industrias garaje. Tal vez uno de los aceleradores de este fenómeno en los ciclos de baja sea estimulado por el desempleo que provee talentos desocupados dispuestos a trabajar con alto riesgo. De todos modos, el crecimiento a través de la innovación durante las recesiones también se da en empresas grandes. Hay diversas alternativas para innovar que van desde la diversificación vinculada a las líneas de productos, pasando por las fusiones y adquisiciones favorecidas por la volatilidad de los mercados, hasta la incorporación de talento "top".

En esencia, el éxito de innovar durante un ciclo de baja, además del coraje de enfrentarlo proactivamente, se basa en: i) tener claridad de los objetivos estratégicos; ii) lograr una comprensión del mercado y su competencia; iii) evaluar y ajustar las estrategias comerciales; iv) manejarse con alta flexibilidad financiera; v) desplegar flexibilidad operativa.
Jordi

domingo, 1 de agosto de 2010

Toros no!

Es difícil hablar acerca de la prohibición del espectáculo taurino en Cataluña...me surgen tantas y tan variadas preguntas al respecto que no soy capaz de hilar un argumento...:

¿Es posible que con los problemas serios que tenemos actualmente: crisis económica, paro, falta de modelo productivo con futuro, más de 4 millones de parados, sistema educativo que hace aguas por todas partes y una estructura autonómica en la que nadie parece encontrarse a gusto; nos dediquemos a utilizar tiempo y presupuesto público en legislar sobre asuntos absolutamente colaterales?
¿Es posible que la profunda irresponsabilidad de la clase política sumada a su enfoque a alcanzar y mantener el poder y no a el trabajo que deberían desarrollar les lleve al punto de utilizar asuntos puramente culturales como son las corridas de toros única y exclusivamente para servir a sus fines, sin pararse a pensar en las consecuencias de sus decisiones?
¿Es posible que los partidos nacionalistas asuman que toda su masa de votantes es independentista?
¿Es posible que desde la transición hasta ahora PSOE y PP se hallan dedicado a alimentar la deriva nacionalista dando legislatura tras legislatura más cancha a los partidos nacionalistas en aras de obtener y mantener el poder?

Pero las dudas que más me preocupan no son estas sino estas otras:

¿es posible que los ciudadanos, por nuestra propia pasividad y desinterés en algunos casos y facilidad para ser manipulados en otros nos merezcamos los políticos que tenemos?
¿es realmente posible que estemos observando este espectáculo dantesco de corrupción, utilización de influencias, manipulación, pseudo-acuerdos no firmados entre políticos....sin que se nos despeine un pelo de la cabeza?

Lo único que no me pregunto es si realmente esta prohibición surge como una defensa de los toros o un rechazo a lo Español...
En este punto lo tengo claro...y aviso a navegantes: estamos permitiendo cada día más que la ley interfiera sobre nuestra propia libertad...
Jordi

martes, 27 de julio de 2010

El Principio 10 90 de Stephen Covey

En julio la cabeza no está para absorber demasiada información. El agotamiento acumulado hace su labor, y sólo piensas en tu merecido descanso estival.

Sin embargo, el jueves pasado oí algo que hizo poner mi mente a funcionar de nuevo. Estaba de cuerpo presente en una clase de Inteligencia Emocional hasta que en un momento involuntario de atención me pareció escuchar que nosotros controlamos el 90% de lo que nos sucede.

"¿Cómo es eso posible?" "chorradas" "eso se lo ha inventado"...

Resulta que un tal Stephen Covey nos cuenta esto. Juzgad por vosotros mismos:

El 10% de la vida está relacionado con lo que nos pasa, y el 90% de la vida está relacionado con la forma en cómo reaccionamos.

Nosotros realmente no tenemos control sobre el 10% de lo que nos sucede. No podemos evitar que el coche se averíe, que el avión llegue tarde, lo que tirará por la borda todo nuestro plan. Un automovilista puede obstaculizarnos en el tráfico. No tenemos control de este 10%. Nos viene dado.

El otro 90% es diferente. Nosotros determinamos ese otro 90%. ¿Cómo?... Con nuestra reacción.

Usemos un ejemplo:

Estás desayunando con tu familia. Tu hija sin querer derrama una taza de café y salpica tu camisa de trabajo.

Tú no tienes control sobre lo que acaba de pasar. Lo siguiente que suceda será determinado por tu reacción.

Supongamos que tú maldices. Regañas severamente a tu hija porque te tiró la taza encima. Ella rompe a llorar. Después de regañarle, te vuelves a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca del borde de la mesa. Y sigue una batalla verbal. Tú vociferando vas a cambiarte la camisa.
Cuando acabas, encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando terminándose el desayuno, para estar lista para la escuela. Tu hija pierde el autobús.Tu esposa debe irse inmediatamente para el trabajo. Te apresuras a coger el coche y llevas a tu hija a la escuela. Debido a que ya vas con retraso, conduces a 65 km a la hora, cuando la velocidad máxima permitida es de solamente 50 km. Después de 15 minutos de retraso y ganarte una multa de tráfico de 100 € , llegas a la escuela. Tu hija corre a su clase sin decirte adiós.
Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta de que se te olvidó el maletín. Tu día empezó mal. Y parece que se pondrá cada vez peor. Estás loco por llegar a tu casa.
Cuando llegas a tu casa, encuentras un claro distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija.

¿Por qué?.

Pues debido a cómo reaccionaste por la mañana. ¿Por qué tuviste un mal día?
A) ¿El café lo causó?
B) ¿Tu hija lo causó?
C) ¿El policía lo causó?
D) ¿Tú lo causaste?

La respuesta es la “D”. Porque tú no tenías control sobre lo que pasó con el café.

La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día.

Volvamos atrás:

Tu hija sin querer derrama tu taza de café y mancha tu camisa.

Respiras hondo, le explicas que debe tener más cuidado la próxima vez y vas a cambiarte de camisa mientras ella termina de desayunar.
Coges el maletín y ves como tu hija se despide con una sonrisa diciendote adiós mientras se sube al autobús.

Se nota una gran diferencia, ¿no?

Millones de personas están sufriendo de un estrés por lo que no vale la pena, sufrimientos, problemas y dolores de cabeza. Todos debemos entender y aplicar el Principio 10 - 90.

¡Puede cambiar tu vida!

miércoles, 21 de julio de 2010

Mi idea es... ¿innovadora?

Cuando hace días atrás un compañero me comentaba sobre su proyecto y cómo le iba con el mismo, me vino a la mente el recuerdo de todas aquellas veces que pensé tener la idea del millón de Euros.
Sí, no me digan que no, a todos nos pasó alguna vez.Todos quienes tengan mentalidad emprendedora (o que al menos se pusieron a pensar en alguna idea de negocio que reporte ganancias) alguna vez pasaron por esto. Se trata de un fenómeno que podríamos llamar algo así como la "ilusión del emprendedor". Este fenómeno consiste simplemente en pensar que la idea que se nos ocurre será la próxima gran idea o el próximo gran negocio que estará en tapa de todos los medios. ¿Es malo o bueno que esto suceda? Tal vez ambas cosas...Por un lado, si nos ponemos a pensar, es esta ilusión la que de alguna manera moviliza al emprendedor a crear su propio negocio. Pero por otro lado, en ocasiones perdemos tiempo innecesariamente pensando en una idea con pocas perspectivas, y generalmente la ilusión se termina antes de empezar el mismo emprendimiento. A medida de que razonamos más y más en torno a la idea nos damos cuenta de sus deficiencias y vemos que en realidad, aquél producto o servicio que se vendería sin parar resulta ser precisamente, sólo una ilusión.
Lo peligroso es cuando intentamos seguir adelante con una idea no probada previamente, es decir, una idea no razonada.Aqui es donde se puede ver a primera vista la importancia del plan de negocios, entre otras cosas, como herramienta de formulación y reformulación de ideas antes de como herramienta de comunicación de las mismas. Es el plan de negocios (o más precisamente, su estructura) la que nos fuerza a razonar sobre cada aspecto de la idea, y es allí donde vemos las primeras carencias de la misma. Ojo, que tenga carencias no significa descartar la idea, sino encontrar la forma de implementarla para que se convierta efectivamente en un negocio exitoso.Es tratando de realizar el plan de negocios donde vemos la complejidad de la idea por más sencilla que la misma parezca. Sí, la idea no es simplemente respecto al producto (o servicio), sino también respecto a la forma de venderlo, a qué precio, mediante qué método, contando con qué personal, qué estructura, qué acceso a otros recursos, etc.Ver la complejidad de la idea nos ayuda a entender también que la innovación no necesariamente está en el producto (o servicio) en sí mismo, sino que puede estar (también o directamente en) la forma de venderlo, la forma de enviarlo, la forma de cobrarlo, la forma de ofrecerlo, los lugares donde ofrecerlo, etc..
Por todo esto, cuando sea el momento de desarrollar la idea de negocio propia hay que ser cautos. A primera vista la idea puede parecer atractiva, pero basta seguir razonando para darnos cuenta de que la misma tiene sus carencias, en ocasiones tan graves como para que la misma sea descartable (aquí hay que agregar que una idea no oportuna no es descartable, sino que quedará en mente hasta tanto sea el momento de llevarla a cabo).Por lo pronto, para que cada uno pueda desarrollar su idea propia, creo que el principal consejo que daría es "no pierdas mucho tiempo elaborando una idea solo". Con esto no quiero decir que a uno solo no se le pueda ocurrir algo, sino que el aporte que puede hacer el punto de vista de otra persona es incalculable. En el 50% de las ideas que se nos ocurren estamos parados frente al defecto de la misma y no nos damos cuenta por estar sesgados por aquella "ilusión del emprendedor". Por esto siempre tenemos que tratar de compartir la idea con alguien, para tener su opinión. Incluso la misma charla al respecto nos puede servir para mejorarla.Por último, resta por decir que, si la idea es realmente innovadora, no se preocupen: el resto de las cosas necesarias para desarrollar el emprendimiento seguramente aparecerán pronto con un poco de trabajo adicional.
Jordi